Una historia de Vinculación
Kalli es un proyecto de Fundación Pro-Vincalma que nace de más de 30 años de experiencia, acompañando procesos de vinculación, reconciliación y transformación.
Hoy, esa experiencia se convierte en un espacio dedicado a la juventud, donde buscamos acompañar procesos de reconexión con uno mismo, con los demás, con la naturaleza, con la vida.
De Vincalma a Fundación Pro-Vincalma

Desde hace más de 30 años, Cécile Kachadourian Le Blanc ha dedicado su vida a explorar nuevas formas de relacionarnos, comenzando por la relación con nosotros mismos y extendiéndola hacia nuestros vinculos más importantes.

En 2003, Cécile funda Vincalma, un centro que promueve la Vinculación como una forma de vida basada en la reconciliación con uno mismo, con el otro y con lo más grande.

En 2011, crea Fundación Pro-Vincalma, con el propósito de acompañar a las personas a recordar y manifestar la mejor versión de sí mismas, reconciliando vínculos y transformando sus relaciones personales, laborales, familiares y de pareja.

Una historia que se convierte en acción

Comunidades

Salud y acompañamiento

Educación

Mujeres y Tejido Social

Una historia que se convierte en acción

A lo largo de los años, Fundación Pro-Vincalma ha llevado su visión de Vinculación a distintos espacios y comunidades, acompañando a personas y grupos en procesos de reconciliación, desarrollo humano y transformación social.

Hemos trabajado en comunidades, escuelas, instituciones de salud y proyectos sociales, siempre desde una misma convicción: para transformar nuestro entorno, primero necesitamos transfromar la manera en que nos relacionamos.

Una vida dedicada a la Vinculación

Cécile Kachadourian Le Blanc

Fundadora y Presidenta de Fundación Pro-Vincalma

Más de 30 años de experiencia

Desarrollo Humano - Vinculación - Trabajo Comunitario

De la casa de la Vinculación a Kalli

Nuestro proyecto más grande nació en 2016, en Oaxaca, como un proyecto piloto de la Casa de la Vinculación, en un espacio que ya contaba con una infraestructura mínima.

La experiencia tuvo un gran impacto, llegando a cientos de mujeres, niños y hombres. Esto nos llevó a buscar un terreno propio: un lugar donde pudiéramos construir un espacio dedicado a la vinculación, en contacto con la naturaleza y con una visión integral de desarrollo humano, restauración ecológica y comunidad.

Hoy KALLI es una realidad.

Un espacio que nace de más de 30 años de experiencia y de una convicción profunda: que cuando dejamos de sentirnos separados, podemos volver a conectarnos con nosotros mismos, con los demás y con la vida.

KALLI es nuestra Casa de la Vinculación. Y hoy queremos compartirla contigo.